Ensayo
Conexión

Un Toque Humano

Patrón ilustrado de personas abrazándose unas a otras

El tacto es la forma en que transmitimos compasión, empatía y amor. Es la forma en que creamos vínculos y construimos confianza.

Cuando llegué a Estados Unidos, una de las primeras cosas que extrañé de la vida en Europa fue lo cómoda que se sentía la gente al tocarse. En casa, el tacto era una parte importante de nuestra comunicación cotidiana. Cuando saludábamos a alguien, le dábamos un beso en la mejilla, nos quedábamos cerca de la persona y sosteníamos la mirada un buen rato. Aquí la gente no tenía contacto físico entre sí, salvo darse la mano, a menos que estuviera con amigos cercanos o con la familia. Defendían con uñas y dientes ese metro de aire que llamaban su espacio personal. Yo nunca vi las burbujas. Todavía no las veo.

Soy especialmente sensible a la energía que doy y recibo cuando estoy con otras personas. Todo el mundo tiene un aura, una energía que comunica con el cuerpo. Esa energía está justo más allá de la piel, y es esa sensación que tenemos justo antes de entrar en contacto físico con alguien la que flota en la habitación y en los espacios entre nosotros. La manera en que una persona se mueve, cómo se coloca en relación con nosotros, cómo nos toca y nos sostiene, es un lenguaje que puede decirnos mucho más que las palabras sobre cómo se siente y qué piensa de nosotros. La anticipación y la ausencia del contacto físico con otra persona pueden provocarnos arrebatos de alegría y de tristeza. El lenguaje corporal es una de nuestras formas más sensibles de compartir emociones con los demás.

El tacto es la forma en que transmitimos compasión, empatía y amor. Es la forma en que creamos vínculos y construimos confianza. Es la forma en que desarrollamos intimidad con otras personas. Tocar está grabado en nuestro ADN. Desde que somos bebés, aprendemos en el abrazo de nuestras madres que el tacto es protección, apoyo y amor, un sustento sin el que no podemos vivir.

No sorprende que el tacto sane la mente, el cuerpo y el espíritu. Es una de las mejores medicinas que tenemos. Hace unos años decidí estudiar masaje. Tomé clases por las noches y los fines de semana durante dos años y me convertí en masajista terapéutico avanzado. En casa tengo una camilla de masaje y con frecuencia invito a amigos para darles masajes. Es increíble ver los efectos positivos de la terapia de masaje. Después de unas cuantas sesiones, la ansiedad, el estrés y la depresión de mis amigos a menudo empiezan a desaparecer.

Si me conoces, sabes que soy de los que abrazan.

Si me conoces, sabes que soy de los que abrazan. Lo más probable es que te haya dado un abrazo en lugar de un apretón de manos la primera vez que nos vimos. Si somos amigos cercanos, seguramente te envolví entre mis brazos y te apreté fuerte. Cuando abrazas a alguien, se libera la hormona del cariño (la oxitocina), y sientes una calidez muy agradable por dentro. Los estudios han demostrado que la oxitocina puede ayudar a aliviar la depresión, regular el sistema inmunológico, hacerte más joven y más vital, bajar la presión arterial y reducir la tensión. Esta sustancia también se ha relacionado con los vínculos sociales. Abrazar es una forma de cultivar amistades y relaciones románticas.

El tacto es, naturalmente, una de nuestras formas más importantes de conectar con otras personas, y sin embargo aprendemos muy pronto, desde pequeños, a no tocar a los desconocidos, a no tocarnos a nosotros mismos y a no tocar a los amigos del mismo sexo. Muchísimos de nosotros tenemos miedo de expresarnos con el cuerpo. No sabemos cómo tener intimidad física. Es una idea aterradora, porque las únicas alternativas a la intimidad son la desesperanza y la soledad. ¿Cómo olvidamos nuestro lenguaje más importante?

Abraza por tu lado izquierdo, para que los corazones se toquen.

Quiero que empieces a reaprender el lenguaje del tacto. Quiero que empieces a comunicarte más con tu cuerpo. Toca y déjate tocar más a menudo. Intercambia masajes con tus amigos. Practica yoga. El yoga es una gran manera de aumentar el contacto, con los ajustes manuales del instructor y el contacto con uno mismo. Y lo más importante: da abrazos en lugar de apretones de manos. No tengas miedo de mostrarle afecto a un amigo o a un desconocido con un abrazo. Abraza también a tus amigos y a tus vecinos. Cuando los abraces, ¡no tengas miedo de apretar! Puedes transmitir muchísimos sentimientos a través del espacio que hay entre ustedes. Abraza por tu lado izquierdo, para que los corazones se toquen. No hay nada como la intimidad que compartes cuando sientes el latido del corazón de otra persona. Pruébalo. Es épico.

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