¿No está en nuestras manos la llave de un mundo mejor?
Cuando parece que el mundo se está cayendo a pedazos, nada más natural que buscar un héroe que venga a arreglarlo. Pero ¿no está en nuestras manos la llave de un mundo mejor?
Hace unos días, iba manejando por la tarde cuando me di cuenta de que el auto de adelante zigzagueaba entre el carril derecho y el izquierdo. La conductora claramente estaba al teléfono; podía verla sosteniendo el celular. Al darme cuenta de que nos estaba poniendo en peligro a mí y a los demás, hice lo que me pareció correcto: toqué la bocina para advertirle.
En lugar de soltar el teléfono, ¡decidió detener el auto y gritarme por haber tocado la bocina! Pisó el freno de golpe solo para molestarme, así que me detuve. El resultado: el camión que venía detrás de mí, otro conductor distraído, chocó mi auto. ¿Y crees que el conductor se detuvo a pedir disculpas e intercambiar los datos del seguro? Ni de cerca. Simplemente pisó el acelerador y se fue. En ese momento, respiré hondo y pensé: “¿En serio? ¿En esto nos convertimos, en una sociedad enojada, egoísta y mezquina?”
Momentos como este me hacen sentir que necesitamos desesperadamente un héroe. No solo porque las cosas no van nada bien, sino porque hay tantas preguntas para las que necesitamos respuestas... ¿Se creó el Covid-19 en un laboratorio? ¿Podemos infectarnos más de una vez? ¿Debo lavarme las manos durante 17 o 83 segundos? Llevamos meses lidiando con esta enfermedad y todavía hay muchísimo que no sabemos. Más de la mitad de las pruebas de anticuerpos dan resultados falsos. Todavía no podemos vacunarnos ni curarnos.
¿Y dónde está ese héroe? Cuando somos niños, nuestros padres son nuestros modelos a seguir. A medida que crecemos, admiramos a nuestros jefes, políticos y líderes. Esperamos que estas personas nos guíen en los momentos difíciles. Nuestros líderes nos dan esperanza. Sin ellos, estamos perdidos entre sentimientos de impotencia y desesperanza. Alimentamos nuestros miedos, nuestra depresión y nuestra ansiedad. Por desgracia, es cada vez más evidente que, durante esta pandemia, nos falta ese liderazgo.
Nuestros feeds de desgracias amplifican el miedo sin parar.
El hecho de estar encerrados, de no salir con amigos y de no ver a nuestras familias, está pasando factura a nuestra salud mental. Durante la cuarentena, estamos bajo un estrés tremendo, y es aún peor cuando pasamos más tiempo en las redes sociales, donde el contenido se distorsiona para tener un mayor impacto emocional y el objetivo es captar toda la atención posible. Nuestros feeds de desgracias amplifican sin parar las noticias sobre el número de casos o de muertes causadas por el Covid-19.
Lo que vemos y leemos en internet está provocando un miedo irracional. Mucha gente siente que está perdiendo el control e intenta hacer lo que sea para sentirse más segura. Aunque eso signifique hacer algo que no tiene mucho sentido, como ir al supermercado y comprar una enorme cantidad de papel higiénico o de leche. Otros tienen verdadero miedo a morir. Por supuesto que nadie quiere morir. Todos tenemos ambiciones y metas para el futuro. Sin embargo, me pregunto si esa preocupación por evitar riesgos a toda costa no nos está impidiendo vivir el presente, vivir estos momentos que deberíamos atesorar.
En medio de tanta desorientación, es natural sentirse aislado e inseguro. En lugar de dejar que el miedo nos convierta en personas aún más egoístas, esta pandemia puede verse como una oportunidad para actuar de otra manera, para expresar también los buenos sentimientos, para acercarnos a la gente y mostrar nuestra mejor versión.
Ser un héroe significa encontrar cada día la fuerza para superar nuestros miedos, pensar en el bien de todos, no solo en el nuestro.
Al final del día, creo que eso es lo que significa ser un héroe: encontrar cada día la fuerza para superar nuestros miedos, pensar en el bien de todos, no solo en el nuestro, tomar las decisiones correctas e importantes, incluso cuando son las más difíciles. En tiempos difíciles, tenemos que ser más amables unos con otros. Si todos somos más amables y solidarios, podremos, por fin, crear una sociedad más sana y más feliz. E incluso vivir más: los estudios han demostrado que las personas con una vida social feliz viven más que las solitarias.
En estos tiempos difíciles, necesitamos difundir compasión, empatía y amabilidad. Recuerda que estos tiempos son duros para todos. Como dijo una vez un teólogo escocés: “Sé amable. Todos estamos librando una batalla que nadie conoce.” Ahora es el momento de ofrecer cuidado, amor y apoyo a nuestros amigos, a nuestras familias y a todos los que nos rodean. Ahora es el momento de crear conexiones más fuertes.
Para eso no necesitas capa. Si crees que internet puede sacar el héroe que todos llevamos dentro — más amable, más humano, con una persona real al otro lado de cada mensaje —, firma la petición y ayuda a construir la red humana.
Love, Orkut
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